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PEI

PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL
 
IDENTIDAD INSTITUCIONAL: INSTITUTO “CONSULTORIA ESPIRITUAL”
Nuestra Institución tiene y propone una determinada visión de la persona, la sociedad, la espiritualidad y la educación.
MISIÓN: Somos los responsables de un Centro Educativo comprometidos con la formación de futuros profesionales que a lo largo de todas sus vidas se ajustarán al perfil de la comunidad de aprendizaje, Es decir, serán indagadores, informados e instruidos, pensadores, buenos comunicadores, íntegros, de mentalidad abierta, solidarios, audaces, equilibrados y reflexivos.
Sosteniendo su formación en las teorías de Carl Rogers, quien en el último tiempo de su vida comenzó un camino de búsqueda espiritual. Es elección de Nuestro Instituto recorrer ese camino dándole a la carrera un enfoque espiritual basado en la teoría del “Método de Ayuda Espiritual” de la Prof. Sandalia Amadeo y Videla. Éste tiene como objetivo formar Consultores Psicológicos con Orientación Espiritual que estén capacitados para atender crisis existenciales apoyándose en los valores e ideales de los mismos consultantes.
Lema Institucional: “Despertar la vocación solidaria en las personas que vienen buscando un sentido a su vida, y brindarles herramientas para que puedan usar la propia experiencia al servicio de los demás”.
VISIÓN: Ya desde el espíritu fundacional, Nuestra Institución tiene una especial y determinada forma de percibir la realidad, que se puede sintetizar en dos ejes fundamentales:
1-Una visión de esperanza, de confianza y optimista de lo que pasa en el mundo, que genera expectativas positivas en las personas, equipos y familias partiendo de su potencial, no de sus carencias.
2-Una visión espiritual, aceptando a las personas con sus valores y circunstancias y sosteniendo la inclusión, la no discriminación, el amor al prójimo, elementos indispensables para el ejercicio profesional de nuestros futuros egresados.
La propuesta del Instituto es enseñar a ayudar como el otro quiere ser ayudado, teniendo como valor fundamental un incuestionable respeto hacia el ser humano que pretendemos ayudar.
Un aspecto de las políticas del Instituto en el dictado de las carreras es tener en cuenta la felicidad de los participantes en el proceso de formación, brindando un ambiente cálido y afectuoso, con explícitas expresiones de amor, que denominamos “abrazos de oso”, con la intención de “des-aprender” los mandatos sociales que no aprueban las demostraciones de amor en público.
Que nuestros docentes estén formados y capacitados profesional y académicamente pero fundamentalmente que compartan el Proyecto Institucional basado en el aprendizaje centrado en el alumno; para apoyar y acompañar de esta manera el proceso de mejoramiento de la calidad educativa a través del aprendizaje significativo y el desarrollo integral de nuestros estudiantes.
Consolidándonos como una Institución Educativa de Nivel Superior, posicionada por su excelencia académica, su proyecto educativo innovador, la calidad en sus procesos y la potencialidad de sus proyectos.
 
MODELO PEDAGÓGICO: El postulado básico de nuestro modelo pedagógico se basa en la confianza en las potencialidades del ser humano.
El ser humano tiene una curiosidad innata por su mundo, curiosidad que le moverá a asimilarlo. Aquel aprendizaje y esta asimilación necesitan de determinadas circunstancias y condiciones. Una de ellas es lo que podríamos llamar la pertinencia del asunto a aprender.
EDUCACIÓN CENTRADA EN EL ALUMNO: La concepción del aprendizaje en el cual están ancladas las políticas educativas del Instituto es la Educación Centrada en el Alumno de Carl Rogers, cuya propuesta es el aprendizaje auto-dirigido.
Carl Rogers, nuestro maestro, divide el aprendizaje en dos tipos:
a-Aprendizaje intrascendente: no tiene ninguna utilidad en la vida diaria del estudiante.
b-Aprendizaje significativo: capaz de modificar la conducta, brindar herramientas para solucionar inteligentemente los conflictos. Aplicable en la vida diaria, en el ámbito familiar, laboral y social.
Rogers dice: “Pienso que cualquier cosa que pueda enseñarse a otra persona es relativamente intrascendente y ejerce poca o ninguna influencia sobre la conducta. Cada vez estoy más convencido de que solo me interesa el aprendizaje capaz de influir significativamente sobre la conducta. He llegado a sentir que el único aprendizaje que puede influir significativamente sobre la conducta es el que el individuo descubre e incorpora por sí mismo.”
Como consecuencia de estas ideas, pierde el entusiasmo de ser un educador según el modelo convencional, y expresa con contundencia sus convicciones: “Cuando trato de enseñar, los resultados a veces me espantan, ya que además de ser incoherentes, en ocasiones la enseñanza parece tener éxito. Cuando esto sucede veo que las consecuencias son perjudiciales: el individuo desconfía de la propia experiencia y esto impide el aprendizaje significativo. Por consiguiente, he llegado a sentir que los resultados de la enseñanza son intrascendentes o bien dañinos. (C. Rogers)
Muy acorde con su planteamiento de la terapia no-directiva, Rogers privilegia:
• la experiencia personal como guía de las decisiones,
• la calidad de las relaciones humanas en la formación de vínculos
• la importancia de la autoridad interna o la no aceptación de la evaluación externa.
De aquí emerge una particular interpretación de los roles educativos: el alumno como actor auto-responsable y el profesor como guía facilitador empático.
Carl Rogers dijo: “Hablaré primero de mi propia experiencia. A medida que en terapia confiaba más y más en la capacidad del individuo, no pude evitar cuestionar mi enfoque en la enseñanza. Si yo veía a los consultantes como dignos de confianza y básicamente capaces de descubrirse a sí mismos, y de guiar sus vidas en un ambiente que yo mismo era capaz de crear, ¿por qué no podría yo crear el mismo clima con los estudiantes y promover un proceso auto-dirigido de aprendizaje?”
En las palabras del autor de esta teoría vemos reflejado cabalmente el mensaje inequívoco que deseamos transmitir a nuestros alumnos: la confianza. Nuestra confianza hacia ellos como valoración de su persona y la confianza en sí mismos para que descubran uno de los legados esenciales de Rogers: debemos creer en nuestra propia sabiduría.
“Se puede confiar en el estudiante. Se puede confiar en que deseará aprender en todas las formas que protejan o desarrollen al sí mismo; se puede confiar en que aprovechará los recursos que puedan servir a tal fin; se puede confiar en que se evaluará a sí mismo de maneras que ayuden a su propio progreso; se puede confiar en que crecerá, siempre que pueda disponer de un atmósfera adecuada para su crecimiento”. (C. Rogers).
La psicología humanista aboga por la formación de un tipo de persona en la que los procesos de reflexión y creatividad se unen íntimamente al desarrollo de valores éticos que crean la posibilidad de modos de relaciones humanas y racionales entre las personas, sobre la base del alto valor del respeto mutuo y la consideración recíproca.
Las características a lograr en una persona madura y desarrollada integralmente, es una “persona que funciona plenamente” y requiere para ello, según C. Rogers:
-Autenticidad y autoexpresión.
-Confianza en las elecciones personales y en la dirección de su propia vida.
-Desarrollo permanente de sus potencialidades, autorrealización y creatividad.
-Receptividad hacia sus experiencias.
-Valoración positiva de las relaciones personales.
Para Rogers las bases de la relación humana son: Comprensión, respeto, congruencia, empatía y aceptación incondicional.
 
RÉGIMEN DE EVALUACIÓN: La evaluación no es un problema secundario en la pedagogía rogeriana.
Rogers concluye que sólo hay una persona en condiciones de evaluar el grado en que ha alcanzado sus metas, y esa persona es el estudiante mismo.
¿Cuáles son las implicaciones de esta autoevaluación? Según Rogers, la propia evaluación del aprendizaje auto-dirigido estimula al estudiante a sentirse más responsable. Por el contrario, las implicaciones de una evaluación externa son negativas. Al igual que cuando experimentaba que el foco de la evaluación estaba en sí mismo, el crecimiento personal se veía favorecido, cuando percibe que el foco de evaluación reside fuera de sí, el crecimiento personal se ve obstaculizado.
Si su personalidad es constantemente sometida a enjuiciamientos externos, difícilmente el estudiante llegará a ser lo que realmente es.
En palabras de Rogers: “Si tomamos las concepciones de los demás como nuestras, perdemos contacto con la sabiduría potencial de nuestro propio funcionamiento y perdemos confianza en nosotros mismos (...). Esta discrepancia fundamental entre los conceptos del individuo y sus experiencias reales, entre la estructura intelectual de sus valores y el proceso de valoración propio que permanece desconocido entre sí, forman parte de la alienación fundamental del hombre moderno con respecto a sí mismo”.
En el proceso de evaluación buscamos lograr un equilibrio entre las dos concepciones de evaluación que conviven en Nuestra Institución, por un lado, las ideas de Rogers respecto a las evaluaciones, y por el otro, las exigencias de las normativas vigentes del régimen de evaluación y promoción de la Disposición D.G.E.G.P. Nº 377/96, del Reglamento Orgánico de los Institutos Técnicos de Nivel Superior incorporados a la Enseñanza Oficial. Sin perjuicio en este proceso de desdibujar Nuestra Identidad Institucional.
Teniendo en cuenta los conceptos de Rogers respecto de la implementación de la Educación Centrada en el Alumno, explica el autor que si realmente aplicáramos sus teorías educativas tal cual él las ve, las consecuencias en el tema de las evaluaciones serían:
“Dejaríamos de lado los exámenes, ya que sólo evalúan el aprendizaje de tipo intrascendente. Por la misma razón, dejaríamos de calificar con notas. También abandonaríamos los títulos para evaluar la eficiencia de las personas, puesto que un título señala un fin o la conclusión de algo, mientras que el que aprende sólo se interesa en el proceso continuo de aprender (…) Abandonaríamos el enunciado de conclusiones, ya que éstas no son capaces de proporcionar enseñanzas significativas.” (C. Rogers)
Buscando una solución equilibrada entre la teoría base de nuestro modelo educativo, y las exigencias de las notas numéricas para la aprobación de las asignaturas, Nuestro Instituto ha adoptado un régimen de evaluación que consiste en: A) Seguimiento del alumno. B) Autoevaluación. C) Coloquio grupal.
A)-SEGUIMIENTO DEL ALUMNO: Garantizamos el seguimiento permanente de cada estudiante y la evaluación formativa correspondiente mediante: Un sistema de tutoría durante el primer año. Un proceso de desarrollo personal durante el segundo año, guiado por un consultor psicológico designado por la institución para cada alumno. La supervisión de prácticas y desarrollo personal y profesional durante el tercer año, guiado por profesionales de la institución, con la coordinación de los titulares de las cátedras Entrenamiento del Rol y Prácticas
B)- AUTOEVALUACIÓN: “El aprendizaje es evaluado por el alumno, pues éste sabe si responde a su necesidad, si le conduce a lo que quiere saber, si ilumina la parte oscura de la ignorancia que experimenta.” (C. Rogers)
El alumno elige la evaluación numérica que se adecúa a la calificación del aprendizaje significativo, que consiste en que los conocimientos internalizados le hayan servido para modificar su conducta, que los pueda aplicar en su vida diaria y contribuyan a su desarrollo personal.
“Si los propósitos del individuo se satisfacen cuando logra aprendizajes significativos y la función del profesor es la de facilitador, entonces hay una sola persona capaz de evaluar el grado en que ha alcanzado sus objetivos, y esa persona es el estudiante mismo.” (C. Rogers)
No se trata, pues, de evaluar cuanto merece, cuanto se esforzó, ni cuantas páginas leyó, sino cuanto le sirvió lo aprendido para crecer.
Tampoco evalúa lo que aprendió del profesor, sino del proceso de aprendizaje en su conjunto: las enseñanzas teóricas, la participación grupal, los aportes de sus compañeros, el trato habitual con todo el personal en sus distintos roles y en diferentes situaciones que le brindan la oportunidad de desarrollar la aceptación, la tolerancia, la flexibilidad, el saber compartir y amar.
C)- COLOQUIO GRUPAL: El cierre del cuatrimestre y de cada asignatura se realizará mediante un coloquio grupal, donde los alumnos mostrarán lo aprendido en forma de expresión creativa, cuya propuesta emanará del entusiasmo y la creatividad del grupo.
Los alumnos prepararán un cierre de materia en forma de clase teórica, de trabajo grupal, de actividad lúdica, de dramatización, de parodia, de comedia o de cualquier medio válido para expresarse. Es una representación con moraleja, en la que confirman lo aprendido durante el cuatrimestre y disfrutan exhibiendo su creatividad. Lo importante de esta muestra es la total libertad que tiene cada grupo para elegir temas y formas que llegan realmente a sorprender al grupo espectador.
Los que observamos este proceso podemos apreciar la sabiduría de Rogers, que pudo vislumbrar con este método resultados tan maravillosos en cuanto a que cada alumno puede asumir la responsabilidad de su formación, tiene deseos de aprender, ansias de crecer, apuesta a su desarrollo personal y elige todo aquello que le sirve para sus objetivos.
Los privilegiados docentes seguidores de Rogers podemos disfrutar de ver cuantas cosas positivas genera en el ser humano el verdadero ejercicio de la libertad.
MODELO DE GESTIÓN: La gestión educativa es el conjunto articulado de las acciones de conducción y ejecución de un centro educativo
Nuestra Institución ha definido a la gestión como un proceso participativo en donde todos los agentes educativos se ven involucrados y con responsabilidades compartidas.
ROL DEL EQUIPO PROFESIONAL: Este equipo, compuesto principalmente por Consultores Psicológicos que en algunos casos son a la vez profesores, se ocupan de las siguientes tareas: 1) Facilitación grupal, 2) Sistema de tutoría.
Facilitadores grupales: Cada curso o división tiene un Consultor Psicológico que se ocupa de la facilitación de la relación grupal, de la relación del grupo con el Instituto y la relación de cada alumno, en forma individual, con el Instituto. La facilitación promueve el ambiente agradable y el clima de empatía que deben reinar para que el aprendizaje sea placentero y significativo.
Sistema de tutoría: El objetivo del sistema de tutoría es la contención emocional y afectiva, además de la facilitación del desarrollo personal y el proceso de aprendizaje.
El grupo de tutores se ocupa de la atención personalizada de cada alumno. Muchos de los temas desarrollados en las asignaturas pueden ser, y a menudo son, aplicados por los alumnos a su vida personal, lo que produce una movilización hacia el cambio que genera, en muchas ocasiones, crisis emocionales. Con el fin de contener afectivamente a los alumnos, el Instituto cuenta con profesionales que les brindan su atención fuera del horario de clase, proporcionándoles un espacio en el que puedan hablar de su vida personal, tenga o no relación con las asignaturas cursadas.
Cada tutor se ocupa de un número reducido de alumnos que atiende en forma individual con empatía, congruencia y aceptación incondicional.
La selección de los tutores se realiza de la siguiente manera: el alumno elige a su tutor. Los tutores participan de las clases y las actividades institucionales para lograr una mejor integración con los alumnos. De este mutuo conocimiento surge la elección del tutor, ya que creemos que el vínculo es un factor decisivo en la relación del tutor y el estudiante.
El tutor es responsable de facilitar el proceso de aprendizaje, puesto que a través de la relación personal es más fácil detectar las dificultades que enfrenta el alumno. En nuestro Instituto consideramos que el sistema de tutoría supera ampliamente al sistema de evaluación tradicional en lo que se refiere a la facilitación del aprendizaje.
 
ROL DEL DOCENTE.: "Creo que la persona del maestro es el elemento de máxima importancia en la instrucción, más importante que los métodos usados... Nosotros le damos prioridad a ciertas actitudes con las cuales el profesor mantiene sus relaciones con los estudiantes: Congruencia, transparencia, empatía para facilitar el cambio". CARL ROGERS
En la “educación centrada en el alumno”, el profesor cumple el rol y función de “Facilitador del Aprendizaje” Los profesores no son ya instructores, sino guías responsables de crear el ambiente necesario para que sus alumnos aprendan a cómo aprender.
La clase no es el espacio y el momento para depositar conocimientos en la cabeza del alumno, ni las evaluaciones son el instrumento para verificar cuánto quedó depositado y de qué manera se quedó.
Por más relevantes que sean esos conocimientos, el sujeto que aprende tiene que percibir esa relevancia y presentar una intencionalidad para hacerlo. El ser humano aprende más fácilmente si tiene conocimientos previos adecuados para eso y si quiere aprender. Los profesores aprovechan los conocimientos y comprensión que tienen los alumnos cuando llegan a clase y procuran despertar en ellos una fascinación por el aprendizaje y el conocimiento.
El educador debe preguntarse de que manera será capaz de crear una relación y un clima que el estudiante pueda utilizar para su propio desarrollo. La facilitación del aprendizaje debe ser pues, el objetivo que se proponga el maestro ya centrado en el alumno. El problema no es la técnica utilizada sino la actitud.
Es por esto importante destacar: “Debemos encontrar- escribe Rogers- el modo de desarrollar, dentro del sistema educacional, como un todo y en cada componente un clima que favorezca la evolución personal donde la innovación no sea atemorizante, donde las capacidades creativas de directores, maestros y estudiantes puedan expresarse y estimularse en lugar de ser sofocadas. Debemos encontrar un modo de desarrollar un clima en el sistema que no esté centrado en la enseñanza, sino en la facilitación del aprendizaje autodirigido.”
Las tareas del facilitador del aprendizaje son:
Crear un clima inicial en el que las experiencias de grupo se vean posibilitadas.
Comunicar a todos los componentes del grupo su confianza básica en la clase como tal y en cada uno de sus integrantes.
Facilitar el esclarecimiento de los objetivos individuales así como de los propósitos del grupo.
Otorgar plena confianza a la fuerza motivacional básica del individuo.
Suministrar todo tipo de recursos de aprendizaje.
Ponerse a disposición de los estudiantes como recurso para ser utilizado.
Mantener el interés del alumno por el tema desarrollado a través de diferentes estrategias didácticas variadas y creativas.
Generar un clima de respeto entre él y los alumnos y los alumnos entre sí. Debiendo marcar un límite frente a la perturbación de algún alumno en el buen desarrollo de la dinámica de la clase.
Esforzarse por convertirse en un miembro más del grupo intentando intervenir en plano de igualdad con todos los demás integrantes.
Prestar especial atención a las expresiones de sentimientos personales profundos de cada alumno y derivarlo al tutor para atención personalizada.
Situarse frente a sus alumnos como lo que es: una persona válida con sus propios problemas por resolver y sus propias inquietudes.
Los recursos que el profesor-facilitador suministra a los estudiantes son un determinante más de la relación educativa. Pueden ser:
Utilización de las experiencias de grupo como recursos para la educación y el aprendizaje.
Materiales didácticos, que constituyen preocupación obligada de cualquier pedagogía.
Clima general o ambiente de la relación. En efecto, el clima de la experiencia educativa tiene una influencia decisiva en la cualidad y cantidad de los aprendizajes; en tanto y en cuanto sea capaz de crear un ambiente libre, estimulante y pleno de comprensión se estará favoreciendo el surgimiento de la individualidad, la auto-orientación y el aprendizaje auto-motivado y auto-dirigido.
El facilitador del aprendizaje debe ocuparse de proporcionar recursos didácticos variados que propicien el interés en el estudiante; recursos en el sentido ya más tradicional de la palabra como por ejemplo: libros, artículos de diarios o revistas, películas, observaciones de campo, entre otras.
Cabe aclarar que como recursos didácticos: la supervisión grupal de casos; la grabación de consultantes y el rol-playing no son aplicados en Nuestra Institución ya que son contrarios a Nuestra Concepción Filosófica de la Persona.
El Instituto propone al cuerpo docente considerar a los estudiantes dignos de confianza y renunciar a ejercer el poder evaluando o juzgando a los alumnos. Tener la generosidad de dar sin esperar devolución, ya que a menudo las evaluaciones pueden estar condicionadas por la necesidad del docente de comprobar su propia eficiencia, sin tener en cuenta que el alumno puede tener otro ritmo para internalizar los conocimientos. Es indudablemente más fácil y más seguro para los directivos y docentes tener todo controlado exigiendo respuestas y evaluando permanentemente el aprendizaje. Eso es priorizar la inseguridad de los docentes antes que el beneficio de cada alumno en particular.
Por lo tanto la propuesta del Instituto a los docentes es que dejen de lado totalmente la evaluación de los alumnos y no permitan que su mirada evaluativa interfiera en la responsabilidad de cada estudiante de dirigir su propia formación.
Estar dispuestos a no manejar los resultados, sino a dejar en manos de los alumnos el proceso de aprendizaje, como propone el filósofo Martin Heidegger quien dice: “enseñar es dejar aprender”.
Es justamente el cambio en el sistema educativo lo más difícil de lograr con los profesores. Por ese motivo, en el Instituto les pedimos a los docentes que su única preocupación sea brindar la máxima excelencia académica y desarrollar la creatividad, de modo que cada clase dictada sea única e irrepetible, que genere en los alumnos deseos de participar y hambre de aprender. Para lograr este resultado los docentes deberán profundizar su formación pedagógica y didáctica.
El proceso de aprendizaje no debe cerrarse ni al terminar una materia ni al terminar la carrera, sino que debe ser continuo y para siempre, ya que crecemos como personas hasta el último día de nuestra vida.
El modo de formar profesionales seguros de sí mismos es a través de la absoluta confianza y total respeto a los alumnos, y no es compatible con este método de enseñanza ningún juicio de valor ni evaluación externa.
Solicitamos a los profesores que aspiran a pertenecer al cuerpo docente de este instituto, el compromiso de respetar este PEI, el código de ética del Instituto y las normas de convivencia.
Los profesores deberán presentar, antes del comienzo de cada cuatrimestre, programa de la asignatura, la planificación abreviada y la descripción de las herramientas didácticas y dinámicas grupales, que utilizarán en cada bloque semanal, con su respectiva carga horaria.
 
ROL DEL ALUMNO: La propuesta del Instituto hacia el estudiante es que, a través de la propia evaluación, sin la influencia de la evaluación externa, el alumno sienta facilitada la tarea de desarrollo personal y crezca en la confianza de la propia sabiduría; que descubra por sí mismo e incorpore conductas que lo ayuden a obrar más sabiamente.
El objetivo de este tipo de educación es ayudar a los alumnos a que sean capaces de
Tener iniciativas propias para la acción, y ser responsables de su formación.
Realizar una elección y auto-dirección inteligentes.
Aceptar la autodisciplina como algo necesario para alcanzar sus objetivos.
Adaptarse flexible e inteligentemente a situaciones problemáticas nuevas y a los cambios propuestos por la institución.
Desarrollar su propio estilo de aprendizaje responsable y creer en su propia sabiduría.
Valorar la evaluación interna y no depender de la evaluación externa.
Autoevaluarse teniendo en cuenta el aprendizaje como una totalidad: lo aprendido en clase, el trabajo autónomo, la interrelación con sus compañeros, la incorporación de lo aprehendido a la vida diaria, es decir, evaluar el aprendizaje significativo.
Ser capaces de trabajar, no para obtener aprobación de los demás, sino para alcanzar sus propios objetivos.
Nada de esto es fácil en la práctica. Obviamente el alumno tiene al principio miedo de no poder manejar la libertad y la responsabilidad que se les ofrecen.
Se ha prestado poca atención a los problemas del estudiante cuando éste se enfrenta al desafío de ejercer el derecho a la libertad, y asumir la responsabilidad de su formación que es justamente la definición de Educación Centrada en el Alumno.
Al principio, el estudiante siente desconfianza, frustración y enojo contra quienes supone debería estar solucionando todos sus problemas, ya que esperan de los profesores que los guíen, los evalúen, los dirijan.
Cuando logran comprender la propuesta de la educación auto-dirigida, los sentimientos cambian y afloran el entusiasmo y la creatividad.
 
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